Publicado en octubre 27, 2018, por Sursum Corda con 12 comentarios

El cónclave no es posible. Respuesta al obispo Juan José Squetino

El texto que presentamos a continuación retoma en buena parte la respuesta inicial que redacté el 15 de noviembre del año 2012, cuando el obispo Juan José Squetino lanzó su primera convocatoria abierta y pública a un Cónclave con el fin de elegir un nuevo "Papa" para la Iglesia Católica Romana. 
Me gustaría decir que se trata del mismo texto con algunas correcciones. Lamentablemente no es así. En aquel momento yo creía en la buena fe de Squetino, que buscaba (según me pareció en ese momento) una solución desinteresada. Mi conocimiento sobre sus acciones, la gente con la cual estaba implicado y lo que estuvo y está dispuesto a realizar con tal de llevar adelante la reunión conclavista me demuestran que se trata de una persona con un grave complejo de personalidad y que apenas si disimula su intención de ser elegido (anti)Papa. En los próximos días subiré otros documentos que sirven como respuesta a la nueva intentona de Squetino. Mientras que él tiene varios opositores, muchísimos guardan silencio por miedo a que Juan José Squetino ventile los secretos de confesionario, lo cual habla bastante de la calidad moral, no de los que le temen, sino de este candidato a usurpador y evidente cismático.




Recibí, debo confesar que no con sorpresa, una carta que el obispo tradicionalista Juan José Squetino, que también fue publicada en el blog de la FSVF. Como muchos saben, éste obispo ha realizado una importante acción a favor de un posible cónclave para poder elegir a un nuevo Pontífice para la Iglesia Católica Romana.

Tengo mis comentarios y objeciones a lo que él plantea y quisiera exponer mi pensamiento, sin otro ánimo que el de contribuir al sano debate por la Iglesia y dentro de la Iglesia. No obstante, mi pregunta inicial es a qué Iglesia Pertenece o cree pertenecer el obispo Juan José Squetino.

Pero antes de esto, quisiera recordar que en abril de 2010, publiqué aquí en Sursum Corda un artículo intitulado “Recuperando  la unidad perdida”, donde analizo el mismo problema de fondo que Monseñor Squetino, pero veo una solución diferente.


El obispo Squetino trató dos temas diferentes en su carta: el primero es el poder de los obispos tradicionalistas bajo el actual estado de crisis que se vive en la Iglesia Católica Romana; el segundo es la posibilidad de colocar un fin jurídico a esa crisis. Para ambas situaciones, el director de la Sociedad San Vicente Ferrer propone como solución un cónclave para elegir a un sucesor de Pío XII.

En el presente artículo atenderé específicamente a la posibilidad de un Cónclave, salida que él encuentra para la actual crisis y que lleva a que los obispos de la resistencia católico-romana abusen de su autoridad. Ese abuso de autoridad no es, sino una usurpación que conduce a una autocracia episcopalista ajena a la Iglesia de Cristo. Desde la perspectiva de Squetino, un conclave puede resolver la confusión jurídica actual.

El obispo Juan José Squetino toca ambas cuestiones, pero su carta es un manifiesto, por lo tanto tiene todas las virtudes y defectos del género: simplifica las posiciones, y remarca las oposiciones. De la misma manera, Squetino a lo largo de los años ha evitado responder con claridad, limitándose a evadir cualesquier debate bajo el supuesto de que él sólo puede discutir con otros miembros de la Iglesia Docente. ¿Convendría recordarle a este obispo que la Iglesia Docente no son los obispos sin jurisdicción alguna? ¿Convendría recordarle que la Iglesia Docente, según la radición canónica posterior al Vaticano I (qué el dice defender) implica que él acredite los doctorados que le faltan para ser lícito obispo? ¿Convendría recordar que él mismo se ha autoexcluído por sus acciones al demostrar desconocer los principios mismos del Código Pío Benedictino y abusar y desfigurar la epikeya hasta hacerla irreconocible?

No se equivoca este obispo al señalar que la Iglesia fundada por Cristo tiene en Pedro al vicario del Pantocrator. El Papa, como cabeza visible, es signo y símbolo de la Unidad. No obstante, según el magisterio del Vaticano I Cristo no estableció ni una democracia ni una aristocracia, es decir, no entregó el poder y la autoridad al pueblo cristiano (los fieles), pero tampoco la entregó (según la eclesiología latina), al colegio episcopal, sino sólo a Pedro y sus sucesores.

Es cierto lo que dice Squetino  que “La naturaleza VISIBLE de la Iglesia verdadera se identifica por una VISIBLE unidad de Fe, una VISIBLE unidad de régimen, bajo un VISIBLE primado de jurisdicción: el Papa”. No obstante, aquí el obispo confunde dos aspectos que, si bien están relacionados, son diferentes en su naturaleza: una cosa es la unidad de la Iglesia, garantizada por la fe y la comunión con Cristo, y otra diferente es la unidad de gobierno. La primera atiende a aquello que debemos creer, la segunda es una cuestión (no menor) pero que afecta a la jurisdicción y sobre la que hay ciertos reparos.

Podríamos preguntarle al obispo Squetino  y a sus seguidores  ¿Se rompe la unidad de la Iglesia con la muerte de un Papa? Naturalmente que una respuesta positiva sería caer en la herejía, pero es para todos obvio que existe en la actualidad un cisma interno entre los Católicos Romanos de la Resistencia. Ese cisma no está fomentado por la ausencia de una cabeza visible, sino por algo mucho más simple: el accionar de los obispos que exceden las atribuciones que el actual estado de necesidad le entrega. Reformulo:  los obispos del Remanente tienen como obligación ordenar sacerdotes y atender espiritualmente a todos aquellos que los necesitan, no tienen ninguna jurisdicción ordinaria.

Esto, que deberían saberlo todos los obispos ha sido muy discutido. En efecto, esta usurpación del poder de jurisdicción no es inocente: muchos de los obispos tradicionalistas se educaron en seminarios tridentinos, recibieron formación escolástica, estudiaron los Concilios Ecuménicos, especialmente el de Letrán y el de Trento, que tanto acento colocan en el problema de la jurisdicción. Por lo tanto ¿Es inocente que un obispo, que fue director de un seminario, u otro que se arroga el honor de haber formado sacerdotes pueda cometer semejante "desliz"?

Actualmente existe un combate insensato entre los “tradicionalistas” que sólo beneficia a la Iglesia Conciliar, pero cuya raíz se encuentra, precisamente en el origen mismo del "tradicionalismo". Me refiero a las ansias de poder, de reconocimiento, de deseo de ser alguien... el "complejo del fundador". Así como el fundador de los Jesuitas era llamado "Nuestro Padre" es que los lefebvristas reservaron el título de "Monseñor" para Marcel Lefebvre y nadie salvo él puede ser identificado como "Monseñor". Siempre que un lefebvrista dice "Monseñor" se refiere a Lefebvre y a nadie más... los demás son obispos menores, como si el Espíritu Santo hubiera dotado de poderes especiales al prelado francés... Y no exagero. Así como Lfebvre tenía la capacidad de ser el filtro del magisterio de los Antipapas Conciliares, diciendo que debía y que no debía seguirse de lo que dijera Roncalli/Juan XXIII o Montini/Paulo VI, así también los obispos tradicionalistas se levantan como los intérpretes legítimos de un Magisterio y un Derecho Canónico sin autoridad visible de aplicación. Todos quieren ser los "salvadores de la Iglesia",  olvidando que es la Iglesia la herramienta por la que Dios salva.

¿Se terminará esta situación de naturaleza cismática con la elección de un nuevo Pontífice? Yo creo que no.  Hoy todos (o casi todos) los obispos de la Resistencia Católica Romana están peleados entre sí y para colmo de males, estas disputas (basadas muchas veces en miserias particulares) tienen como consecuencia un abuso de poder y autoridad espiritual que afecta a los fieles. Lo vemos día a día: excomuniones y censuras absolutamente inválidas se conjugan con cartas pastorales, comunicados y correspondencia privada y subrepticia cuyo fin no parece ser otro que el de acaparar fieles para la capilla propia.

El mismo Juan José Squetino ha tenido un comportamiento deplorable y no sirve como autoridad moral para la convocatoria: se movió por todos lados presentándose como un sedevacantista cuando en realidad estaba en comunión con el Antipapa Lino II. De hecho, el mismo afirmó en su blog que celebró (y quizás lo siga haciendo) la Misa una cum el fallido antipapa de Asís. El mismo Squetino ocultó su tortuoso linaje episcopal hasta que se vio obligado a admitir de qué raíz provenía (la más discutida de la ya discutida linea Thuc). Él mismo ordenó sacerdotes sin ninguna preparación, violando el Código de Derecho Canónico de 1917, violando las prescripciones del Concilio de Trento y violando toda la Tradición de la Iglesia, sólo con el objeto de conseguir misioneros para extender su campaña conclavista. Cuando algún grupo sacerdotal le presentó cara y resistencia ante sus deseos de sumarse al Cónclave, Squetino no dudó ni un instante en violar el secreto de confesión... informando a otros obispos lo que esos sacerdotes le habían dicho... convirtiéndose de esa manera en un cismático y quedando suspenso a divinis y excomulgado. Su práctica infame, no obstante, no es propia de él... muchísimos de sus hermanos en el "episcopado" lo comparten.

Pregunto ¿Es posible un cónclave? No, no están dadas las condiciones. No si lo convoca Squetino, no si se trata de un hombre que llama a otros iguales a él, con prácticas corruptas como las de él, si se trata de personas que con tal de conseguir sus espurios objetivos están dispuestos a caer en la herejía, el cisma, la infamia y la traición. Al contrario, una nueva elección, además de estar viciada de ilicitud e invalidez agregaría un nuevo pretendiente a la docena de personas que ya están reclamando el Pontificado. Estas convocatorias suelen tener dos finales: o quedan en la nada, o generan una frustración como la de Linus II.

Estoy persuadido, por las evidencias e investigaciones que se realizaron durantre la Primera época de Sursum Corda que el obispo Juan José Squetino  no pretende actuar de buena fe. No está guiado por el sano deseo de poner un punto final a la crisis que vivimos desde el Falso Concilio Vaticano II. Es por ello que, de manera sagaz pero no por eso inocente confunde los términos de la ecuación: no será un cónclave lo que traerá unidad, sino la unidad el que permitirá aclarar la actual situación que vive la Iglesia.

Dicha unidad no puede ser creada a partir de soluciones anticanónicas, y menos aún, desde la infidelidad, la herejía y el cisma. Para que haya unidad católica, primero debe existir un genuino regreso a la fe. La Unidad debe ser en la Verdad, sino se seguirá alimentando con otro cuerpo más a Babilonia la Gran Ramera.

¿Qué tipo de Universalidad propone quien se afirma a sí mismo como el jefe del único grupo católico y que llama a todos los que no lo siguen en su locura cismáticos? ¿Dónde tiene ese falsario, que se dice sedevacantista mientras celebra, ordena y consagra todo una cum Lino II, algún rastro de καθολικ? ¿Dónde está la prueba de su ὀρθοδοξία cuando él está dispuesto a simular su propia fe, según los gustos y necesidades de los postenciales fieles?

Hasta tanto, cualquier intento conclavista es ilítico, inválido, inductor al cisma y la confusión de los fieles, y en eso, Juan José Squetino es un perfecto ejemplo.
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12 comentarios:

  1. Me pregunto si todos estos problemas dentro del campo tradicionalista no son una señal de algún error teológico, o de un desagrado celestial hacia la postura tradicionalista y en particular la sedevacantista. De la misma forma que la apostasía de la Iglesia Conciliar se relaciona con las vergonzosas prácticas sexuales de una notable proporción de su clero (San Pablo, Romanos), me asalta la duda que la baja calidad del clero sedevacantista sea también castigo por algún error.
    Es decir, no parece que el Señor favorezca la difusión del sedevacantismo atrayendo a sus filas a santos o al menos hombres que den la talla en estas circunstancias, para desde allí iniciar algún tipo de reconstrucción.

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    1. Estimado Jorge,
      creo que es como vos decís...
      Recordándote en mis oraciones,
      RM

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    2. Pero, entonces, en ESE caso.... si no "esta" (obviamente) con los conciliares.... y TAMPOCO con los "sedes"... donde esta??? donde esta la Iglesia?.... con los FSPX ??? no creo que ahi tampoco...

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  2. Si la gente conociera sus derechos tanto civiles como eclesiásticos, Squetino tendría lugar a huir del país y rastrearlo y denunciar, tan sólo por lo civil, ponerle una buena demanda que amenaza con revelar secretos de confesión, y si alguien o algunos denuncian y revelarán su confesión como la hicieron delante de este sujeto, se le vendría abajo el negocio a Squetino, tal vez pido algo muy atrevido, y tal vez tendría que poner el ejemplo para alentar, sin embargo, y sin llegar a extremos, con una denuncia basta y sobra y nunca más volveremos a saber del tumor maligno de Squetino

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  3. El problema no es que el Sedevacantismo sea incorrecto sino que 1) Hay mucha confusión y los buenos están dispersos en distintas posiones 2) Hay personas que se aprovechan de la situación en todos o en varios de los campos para hacer esas cosas. Nosotros debemos perseverar y pedirle al Señor que nos ilumine

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  4. Primeramente hay que decir que el título ostentoso, equívoco y mentiroso de esta entrada es fruto de ignorancia y volubilidad, porque un Cónclave SIEMPRE es posible en la Iglesia Católica, porque es sociedad perfecta y posee en Sí misma los medios necesarios para llegar a la elección válida y legítima de un Papa en TODO tiempo. Testigo la Historia.
    La Iglesia Católica permanecerá intacta y entera -Cabeza y Cuerpo- hasta que Jesucristo entregue el Reino al Padre, mientras tanto y como es de Fe que se necesita la sujeción al Sumo Pontífice para salvarse, si no pudiera elegirse la Iglesia misma una Cabeza, se seguiría que habría un tiempo en que la Iglesia no sería medio de salvación, pues fuera de Ella nadie se salva, ya que carecería del poder de hacer que los hombres estuvieran sujetos a la máxima autoridad que Jesucristo concedió a la Iglesia, que es el Papa. Sostener esta insensatez es propio de ignorancia o de malicia.
    Por otra parte, sostener la infamia que el Obispo Squetino revela secretos de confesión es totalmente gratuita y sin pruebas. Por tanto exige reparación pública para poder recibir con fruto el Sacramento de la Penitencia. De modo contrario el pecado permanece y se agranda.
    Simón Del Temple

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    1. Estimado Simón (Sr. Aonzo). Gracias por pasar y dejar su comentario. Usted toca varios puntos que ya fueron contestados en otras oportunidades durante la primera etapa de Sursum Corda, y que creo, deben ser “refrescadas” a las mentes inquietas o que carecen de los conocimientos (canónicos, teológicos e históricos) sobre esta situación tan particular como irregular que una secta, encabezada actualmente por Juan José Squetino está impulsando.

      En primer lugar el título es sintético y resume la conclusión del trabajo. Si usted considera que el artículo tiene errores, lo invito a responderlos. En su momento lo quiso hacer el obispo Squetino, quien se limitó a decir que lo estabamos acusando a él y movilizó a sus fieles a que comentaran en Sursum. Nosotros expusimos los errores teológicos y canónicos tras esta falsa solución, y también las razones que nos motivan a sospechar de los fines de Squetino. Le bastará a usted hacer clic en el siguiente enlace para ver todos los artículos sobre el conclavismo y el obispo Squetino (de paso puede leerlos):
      http://sursumcordablog2.blogspot.com/search?q=conclavismo
      http://sursumcordablog2.blogspot.com/search?q=conclave
      http://sursumcordablog2.blogspot.com/search?q=squetino


      Es cierto que la Iglesia es sociedad perfecta, pero parece que usted se olvidó la diferencia entre la Iglesia Militante y la Iglesia triunfante, así como también la lectura de Apocalipsis (¿No tenía usted un blog sobre ello?) respecto a las siete Iglesias.
      Los medios para llegar a la elección válida están determinados en el Derecho Canónico, la Tradición Canónica y la Historia misma de la Iglesia, no en la mente fantasiosa de algún neo-teólogo. ¿Nos puede indicar que ejemplo histórico existe de un grupo de personas que, sin jurisdicción ni reconocimiento alguno, sin ninguna legitimidad, eligieron a un Papa? Aguardo con mucho interés su respuesta.

      Cuándo muere un Pontífice, y en ese marco muere alguien ¿Esa persona, que no está sujeta a ningún Papa va al infierno? La actual situación ¿no es la de sedevacancia? No hay Papa, ni lo puede haber por los métodos anticanónicos que ustedes promueven, ya que la elección sería ilítica y por ello mismo nula. Por consiguiente, adherir al Papa es por principio no adherir a ningún anti-papa, y eso incluye a los antipapas tradicionalistas. Sostener lo contrario, o creer que haciendo el mal se redundará en un bien es el mismo pecado de Sara, el mismo pecado de Adán que creyó que haciéndose él mismo vestiduras de plantas cubriría su desnudez, el mismo pecado de Saúl que recurrió a la bruja de Endor para consultar a un muerto, el mismo pecado de los conclavistas de Asís en 1994. Eso es propio de ignorancia o de malicia.
      Respecto a la última acusación, tenemos pruebas, conocemos a las víctimas y el falso obispo Squetino también los conoce. Estoy seguro que usted, Sr. Julio Aonzo, no desea que esto se revele.

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  5. Lo invito a leer "las mil y una formas para elegir de un Papa legítimo" en el blog Sapientiae Sedei Filii, de este modo -conociendo las posibilidades que existen- caerá por tierra lo que ha expuesto como "errores canónicos y teológicos".
    No voy a entrar en discusiones con usted ni con nadie sobre la legitimidad y validez del Obispo Squetino, como Obispo dela Iglesia Católica en Sede vacante.
    Simón del Temple

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    1. Sr. Aonzo, conozco el blog y los sofismas que allí se presentan. Me asombra que muchos de ellos repitan tesis galicanas que se supone, un "tradicionalista" debería descartar. No obstante, por honestidad intelectual, estoy dispuesto a que el artículo que usted menciona se publique aquí en mi blog y permitir que los lectores de Sursum Corda puedan analizarlo, leerlo y criticarlo. Pregunto ¿Estaría usted dispuesto a debatir al respecto, si es que se presentan argumentos? Hasta el momento usted se aceró con la única intención de emitir enunciados singulares y pontificaciones sin ninguna evidencia o peso más allá que sus propias palabras.
      Sobre la legitimidad, creo que es secundaria, respecto a la validez. Yo tengo evidencias que el linaje de Squetino (que comparte con usted) es tan espurio como inválido. No pasemos a lo legal aquello que ni siquiera existe. Si usted tiene evidencias sobre la validez de las consagraciones del Obispo Thuc, bienvenidas sean.
      Volviendo, el texto del señor Urbina Aznar, estaré dispuesto a publicarlo si usted acepta que los lectores de este blog lo discutan y puedan tener un debate eventual con usted. Debate, no escucharlo pontificar y acusar a medio mundo, teniéndo que sufrir lo que otros tantos fieles como el profesor Gustavo Corbi debieron sufrir en su momento.

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  6. Tú, que tienes lengua del Infierno, prepàrate a dar cuentas al Cordero de tus calumnias!. F

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    1. Estimado Fabián RA. Podría indicarme los errores del texto, o quizás enviarnos un escrito suyo, para publicarlo y ser discutido. Lo invito cordialmente a participar de un debate serio

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Gracias por comentar. Dios lo bendiga.
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